La bajada de hierro es uno de los problemas más comunes que pueden sufrir las madres durante el proceso de lactancia. Esto suele suponer un esfuerzo extra para sus cuerpos, y uno de los desgastes más comunes que podemos experimentar es la anemia provocada por la ausencia de hierro.

¿Por qué surge la anemia?

Lo primero que hay que tener en cuenta es que la anemia nunca perjudica directamente al bebé, pues afecta a los glóbulos rojos de la madre. El riesgo aquí es la madre.

En el embarazo, el hierro se traspasa directamente de la madre al bebé, y precisamente ahí (añadiendo además el agotamiento del parto) surge ese déficit. ¿Cómo evitarlo?

La dieta para las madres lactantes

Lo primero es entender que los suplementos de hierro no son la solución, ya que no siempre resultan ser necesarios salvo prescripción médica. Lo mejor es modificar algunos aspectos de la dieta para enriquecerla en hierro:

1. Reducir el café y el té

No porque sean excitantes, sino porque – dada su composición – no siempre permiten que nuestro organismo absorba bien el aporte de hierro que ingerimos en las comidas.

2. Lo mismo con la leche o con productos con alta incidencia en calcio

Si bien no hay que eliminar, por ejemplo, la leche de la dieta, sí que hay que reducirla, y acotar por un tiempo los quesos y yogures. Así conseguimos absorber bien el hierro de los alimentos.

3. Aumentar el consumo en legumbres y cereales integrales

Especialmente en las legumbres es donde podemos encontrar una alta cantidad de hierro. Son un alimento muy sano, equilibrado y que nos ofrece un importante aporte energético que nuestro cuerpo agradecerá.

4. Proteínas animales en la dieta

El hierro también se puede encontrar en la carne y el pescado. Por lo tanto, al menos tres veces por semana lo ideal es consumir un poco de carne o pescado. Pueden ser carnes rojas y pescados azules, pero siempre con moderación, y evitando aquellos cortes con mayor proporción de grasa.

5. Prescindir de la comida basura

Esta siempre es una bomba muy nociva para el organismo. Tanto en comestibles como en refrescos. Por lo tanto, lo mejor que podemos hacer es desplazar estos alimentos y buscar snacks saludables (palitos de zanahoria con hummus, zumos naturales, etc.)

6. Utilizar otros tipos de harina

Como la de malta. En nuestra tienda online, por ejemplo, ofrecemos cookies elaboradas con harina de malta activada, que contienen más hierro que las lentejas o las espinacas.

En conclusión, la bajada de hierro es un problema muy común durante el embarazo y la lactancia, pero tenemos la ventaja de que no es un inconveniente grave. Equilibrando un poco la dieta y haciéndola variada – eliminando además los productos más nocivos – podemos ayudar a que nuestro cuerpo restituya sus niveles normales de hierro en el organismo.